Memorias del Subdesarrollo

Original title: 
Memorias del Subdesarrollo
Director: 
Tomás Gutiérrez Alea
Año: 
1968
Duration: 
85min

Que las contradicciones del burgués pueden reflejar como en un espejo las de la sociedad donde la burguesía ha llevado la voz cantante, lo demuestra esta historia de razonamiento e ironía. Una historia personal que hubiera sido intrascendente de no ocurrir en los vertiginosos días de la revolución, cuando todas las contradicciones se pusieron al rojo vivo. La película entrega un monólogo interior con mirada a la calle, como es la novela homónima de Edmundo Desnoes

Screening info

Screening time: 
08.11.2008 18:00
Screening place: 
Elokuvateatteri Niagara
Ticket price: 
€5,00
Critic: 

Tomás Gutiérrez Alea, Titón para los amigos, es el director más importante de la historia del cine cubano. Su obra, siempre cambiante, siempre al margen de convencionalismos, estableció un diálogo constante con la realidad cubana, sin perder por eso su autonomía estética. Memorias del subdesarrollo es mucho más que una película: valiente y osada, es también una declaración de principios y un punto de encuentro que sintetiza perfectamente la esencia cubana, un país a medio camino entre la elevada cultura europea y la herencia tribal africana. Sergio, el protagonista de la película, es un intelectual burgués que decide permanecer en el país mientras todos sus amigos y familiares parten hacia Miami, sus vidas acomodadas afectadas por el avance de los ideales comunitarios y masivos de la Revolución. Sergio es el hombre adinerado promedio, de esos que vivía sin culpas del consumismo norteamericano en la isla previo a la llegada de Castro; Sergio es, a su manera, un patriota, más ligado por el amor/odio hacia su gente que por la defensa a ultranza de la tierra. Aún si descree del poder del pueblo para cambiar al mundo y si ve en el subdesarrollo un problema difícil de erradicar, Sergio se queda, Sergio quiere creer y no es individualista. Aún si está educado en la sofisticación, la alta cultura y la elegancia, Sergio sabe que es tan cubano como un trabajador o un campesino y desde ese lugar nos habla.
Gutiérrez Alea, de quien Sergio es un alter-ego, hace una ficción con mucho de documental. La película destila una sinceridad extrema, tan presente en la voz en off del protagonista como cada imagen que la pueblan. El realizador mezcla al drama neorrealismo con imágenes de noticieros, collages fotográficos y debates políticos típicos de la época. Sergio, que vive de dudosas rentas, se dedica a escribir, a tomar café, a pasear y estudiar el modo de vida del cubano de los años sesentas. Como un cronista burlón, Sergio centra la mirada en las grietas del sueño revolucionario, expresa su amor extremo (que muchas veces se evidencia en un odio aparente) por su gente, esa de la cual no puede evitar tomar distancia. Así, entre el pasado aristocrático de su clase (representado en la película por una antigua novia extranjera y rubia, Hanna) y el presente popular de Cuba (representado por Elena, una mulata que Sergio conocerá por la calle y que acabará metiéndolo en problemas), el protagonista se pregunta cuál es su rol en todo eso y qué deparará el futuro.
Memorias del subdesarrollo está tan ligada a Cuba y a sus problemas históricos (la relación con el extranjero, la identidad nacional, los embargos) que no sorprende su absoluta vigencia. Si Soy Cuba defiende sin dudar la necesidad de una revolución, Alea habla sobre el papel de los excluidos de esa revolución, de cómo integrar a ella a quienes cayeron junto a Batista. O aquellos como Sergio, que son juzgados por pertencer a una clase antes que a una ideología; el comunismo también puede ser la tiranía de las masas ignorantes, parece sugerir Alea (de ahí que Elena acuse a Sergio de violarla, especulando que después de la Revolución la justicia siempre cae del lado del humilde). Sin perder su simpatía por la población cubana y por los cambios sociales, Memorias del subdesarrollo invita a cuestionar la extrema adhesión a los valores marxistas. Y, con todo su poder de crítica social intacto, Alea se permite también jugar con la forma, acercarse al collage surrealista, al cine de Alain Resnais (Hiroshima mon amour, especialmente) o a Michelangelo Antonioni. El imperialismo norteamericano (simbolizado en la casa de Hemingway en Cuba, de quien Sergio dice "mataba animales para no matarse a sí mismo") y la autodestrucción de Cuba nunca dejan de ser el centro de una película compleja, hermosa y fundacional para las generaciones de cineastas posteriores. 
 

Guido Segal

Credits

Production: 
ICAIC
Production country: 
Kuuba
Screenplay: 
Tomás Gutiérrez Alea, Edmundo Desnoes
Cinematography: 
Ramón Suárez
Editor: 
Nelson Rodríguez
Music: 
Leo Brouwer
Cast: 
Sergio Correri, Daisy Granados, Eslinda Núñez